Caminando Aromas

Existe una práctica en algunos monasterios budistas: construir delicados mandalas hechos con piedras molidas y arena de colores.  Su preparación puede tomar meses.  Se diseña el contenido, se eligen los colores y,sobre una pieza de madera, se comienza a trabajar.  A veces el trabajo es individual, otras veces en equipo.  La tarea es ardua y los resultados tan bellos como conmovedores.

Una vez finalizado el mandala y en una ceremonia tan precisa como la construcción, se destruye el trabajo.  La destrucción tiene la finalidad de recordar la futilidad de las vidas y también es una práctica para el desapego, un golpe al ego.  Ves esto que tanto trabajo te dio?

Caminando Aromas es un mandala.  

Un diseño exquisito para conocer los aceites esenciales como compañeros de ruta.