Chutney para suspirar

 

Por si nunca lo probaste, el chutney sería el lugar donde se cruza una salsa de tomate, una mermelada, y un montón de especias. Un experimento gastronómico digno de ser cultivado a pura delicia, lleno de posibles adaptaciones.

Me encantas el chutney porque muta con ingredientes que van y vienen, porque jamás mido cantidades y porque siempre queda delicioso. Además, me da la posibilidad de hacer uso y abuso de especias...

 

 

Para comenzar, arranca con frutas de estación. Yo hoy estuve en el mercado y encontré manzanas, mangos, ricos morrones, ajo espléndido y cebollas y pelones.  Lo voy a usar todo.  Rico, barato, de época. Esto va hacer una delicia para todo el año…si es que dura.

La base es hacer una buena ensalada de frutas.  Agregarle cebolla, ajo, ají, mientras vas cantando, picando y pelando y agregándole un poquito de azúcar y otro poquito de vinagre de manzana como te lo indiqué tu alma. Cuando ya no aguantes más de anhelo empezá con las especias, sin miedo.  Si te entregas a la magia seguro que esa altura ya vas a estar bailando. Algunas que no te pueden faltar, pimienta, canela, clavo de olor, jengibre, todo lo picante que se te ocurra. He llegado a prepararlo con chiles mexicanos, mahleb turco y merken chileno, para sacarme las ganas de usar los condimentos que almas generosas me traen de sus vueltas por el globo.

 

 

En ese descontrol gastronómico, no te prives de probar esta delicia cruda. Y si las musas te soplan y querés agregar pasas de uva, aceitunas, o algo más que puedas tener en la heladera, escuchalas que siempre, las musas te llevan por buenos caminos.

 

Si tenés la bendición inmensa de contar con una olla de hierro la podés usar y te lo recomiendo, si no tenés esa suerte, es probable que se la quieras pedir a papá Noel pero esta receta no la necesita. 

 

Prepárate porque viene lo mejor. Cuando vaya al fuego, lento lento lento como las buenas cosas del reino de los placeres; toda tu casa se va a llenar de un vapor voluptuoso que va a hacer su magia por cada rincón. Disfrútalo.  Permití que tu receta se cocine a fuego muy bajo durante dos o tres horas. Una orgía en la olla que estoy segura sabrás celebrar. Hoy le agregué a mi chutney una gota de aceite esencial de rosas simplemente porque no me pude resistir.

 

Si no te lo comiste todo de la olla o de algún otro lugar más creativo, envasalo en frascos de vidrio esterilizados cuando esté bien caliente. El azúcar y el vinagre se van a ocupar de conservar esta exquisitez.

Como toda receta de bruja, ni se te ocurra usar otro elemento que no sea una cuchara de madera para revolver, para probar, o para convidar.