Cocina

Cocinar me gusta más que comer, lo que no es poco decir. 

Uno de los primeros recuerdos que tengo es estar sentada en la sillita alta en casa de mi abuela, entre dos cocineras venerables, con las manos en la masa.

Amo la olla de hierro, la cuchara de palo y los guisos lentos.  Me maravilla la transformación de los elementos, de la planta a la mesa, de la mesa a la boca, de la boca a las mil transformaciones en el cuerpo y en el alma de los comensales.

Considero la cocina como una religión que brinda nutrición a todos los involucrados. 

Magia pura.  Eso es.