Ser bruja

Ser bruja es trabajo duro. Un trabajo que requiere esfuerzo y cuyos resultados nunca se ven del todo, porque ser bruja no tiene que ver con los resultados sino con los procesos. El trabajo de la bruja requiere transpiración.   Cuando se habla de brujería inglés se dice la palabra witchcraft, trabajo de bruja, artesanía de bruja.  Es la misma palabra, que implica actividad, lo que define al arte de la mujer sabia.

La bruja trabaja en la tierra, tejiendo los hilos de lo visible y de lo invisible para transformar esas fuerzas eternas en telas que abrazan.

Las brujas realmente cocinamos en caldero, realmente preparamos guisos con cuchara de palo, realmente barremos lo que hay que barrer con nuestras escobas que son mágicas porque las brujas, vamos volando. 

Las brujas celebramos los tiempos de la tierra: las estaciones. Las brujas celebramos los tiempos del cielo: las lunas.  Las brujas estamos en contacto permanente con todo lo que pasa nuestro alrededor. Las brujas somos mujeres que honran sus espacios de intimidad y abren los brazos a los que las necesiten.

Las brujas hablamos un idioma, propio, individual a cada bruja. Hay brujas que encuentran su brujería cocinando, brujas que encuentran su brujería en las cartas del tarot, brujas que encuentran su brujería en los rituales del fuego...

Las brujas usamos falda como un conducto que nos permite estar permanentemente con el útero conectado a las fuerzas infinitas de la tierra.

Las brujas menstruamos  y respetamos los tiempos de nuestra menstruación, sabemos usarlos y sacar el mejor partido de ellos.

Las brujas somos sabias y trabajamos para ser más sabias.

Las brujas podemos  o no ser madres biológicas, pero siempre somos madres de una comunidad que nos busca para ver, para sentir, para sanar.  Un grupo de personas  que busca el consuelo y el tirón de orejas.

Las brujas tenemos el dedo verde.  Somos naturalmente ecologistas porque veneramos a nuestra madre.  Sabemos de semillas y brotes, de ramas y de trinos, de podas y de nutrientes.

Las brujas compostamos, literal y metaforicamente.  No le tenemos miedo a los gusanos ni a lo que se descompone.  Sabemos "que lo que el arbol tiene de florido, vive de lo que tiene sepultado".

Bruja se nace y, también, se hace cada día.

 

Ana Cejas